CENTRO DE PSICOLOGÍA y LOGOPEDIA LOGPSIC

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El ELOGIO Y LA AUTOESTIMA

La autoestima se puede definir como la manera en que las personas se sienten sobre ellas mismas.

La autoestima no se hereda, no es innata, sino que se aprende de igual modo que se aprenden otros muchos comportamientos, de acuerdo con las experiencias personales del niño.

El nivel de autoestima en los niños se hacen evidente mediante el comportamiento y actitud. Los niños que se sienten bien consigo mismos lo reflejan en su comportamiento con los amigos, familiares y otras personas. Se suelen relacionar de manera positiva con los demás. Por el contrario, un niño con baja autoestima suele tener problemas para comunicarse en general.

Si se elogia y valoran las cosas positivas que dice, piensa o siente, se estará desarrollando su autoestima.

¿Puede verse afectado el rendimiento escolar por una baja autoestima?


Desde luego.

Los niños que se sienten seguros de sus habilidades tienen mayor probabilidad de progresar en la escuela que los niños que piensan que no pueden hacer nada bien.

Del mismo modo, el éxito en la escuela afecta positivamente a la autoestima del niño. Si un niño obtiene buenos resultados en el colegio su autoestima se verá incrementada. Como pueden observar es como la pescadilla que se muerde la cola.

¿Qué pueden hacer los padres?


Para mejorar la autoestima de su hijo primero debe empezar por la suya propia. Si su actitud y comportamiento es positivo, es muy probable que el niño desarrolle la misma actitud y comportamiento.

Recordemos que los niños se fijan en los padres y siguiendo su ejemplo, amoldan su propio comportamiento.

Respetando que las relaciones entre padres e hijos son una cuestión muy personal e intima, a continuación sugerimos unas pautas:


- Escuchar y responder a sus hijos de manera clara y con sinceridad.
- Prestar atención a su comportamiento. Si no presta atención a su hijo corre el riesgo de que el niño piense que no es importante y que no puede hacer nada bien.
- Demostrar afecto.
- Tratarlos con respeto.
- Ser consistente con lo que hacen y dicen.
- Cumplir las promesas. No hacer promesas en vano. Las promesas no cumplidas confunden a los niños.
- Animarles a tomar decisiones y a arriesgarse.
- No exigir demasiado. En lugar de criticar a los niños cuando cometen errores y presionarlos para que se superen, convertirlos en lecciones positivas. Dejarles claros que la perfección no existe. No permitir que se critiquen a ellos mismo.
- Darles responsabilidades. Demostrarles que confían en ellos.


Y sobre todo ELOGIARLES. Eso si, para que tengan un efecto positivo han de ser sinceros y específicos. Es importante centrarse en las cosas positivas de sus hijos, no en las negativas. Los padres deben elogiar a sus hijos cuando se comportan apropiadamente, en lugar de esperar a que hagan algo especial. Las críticas continuas pueden fomentar una baja autoestima y un alto sentimiento de rechazo en los niños.

Ejemplos de elogios:

Bien hecho!, Así se hace, Excelente!, Sabía que podías hacerlo!, Tremendo!, Fantástico!, Ahora si que lo has entendido!, Estupendo!, Claro que puedes!, Eso es! Estoy orgulloso de ti!, Perfecto!, Casi lo consigues!, Buen trabajo!.......


Está claro que hay una relación directa entre lo que siente un niño y cómo se comporta. Cuando el niño se siente bien, se comporta bien.

¿Cómo ayudarle pues a sentirse bien?


ACEPTANDO SUS SENTIMIENTOS!! Y evitando comentarios como:


- Eso es una tontería
- No hay motivos para disgustarte tanto
- No puedes sentir eso de verdad
- Solo lo dices porque estas cansado
- ¿cómo que tienes frío? Si yo estoy sudando!
- Para de llorar, es solo un animal, ya te compraré otro
- No puedes tener sueño, acabas de dormir la siesta


La negación rotunda de sus sentimientos puede confundir y enfurecer al niño al mismo tiempo que le enseña a no saber que siente y a no fiarse de si mismo. Veamos un ejemplo:

Niño: Mamá, estoy cansado
Madre: No puede ser, acabas de dormir la siesta
Niño: Pues estoy cansado (mas fuerte)
Madre: No estas cansado, solo tienes un poco de sueño. Vamos a vestirnos.
Niño: NO!! Estoy cansado!! (gritando)

¿Comprenden lo que ocurre?

No sólo todas nuestras conversaciones degeneran en broncas, sino que se le dice al niño una y otra vez que no se fíe de sus propios sentimientos o percepciones y que se apoye en las nuestras.

Es importante ponerse en el lugar del niño y tener en cuenta que son individuos independientes, con sentimientos propios.

No se trata de aciertos o errores, cada uno siente lo que siente. A medida que un niño madura, aprende a comunicar sus molestias, necesidades y deseos con mayor claridad.

Para que esto suceda es necesario que haya habido palabras para nombrar sus emociones: “que enfadado estás... se nota que estás cansado... pareces asustado....que triste te ha puesto eso....”. Saber que lo que a uno le pasa tiene nombre y es algo conocido que le puede pasar a todos, alivia.

Por lo tanto y para lograr esto podemos prestar atención/ayuda a un niño de la siguiente forma:


- Escucharle con atención
- Reconocer sus sentimientos con palabras
- Dar nombre a sus sentimientos
- Otorgarle sus deseos en fantasía


No obstante, mucho mas importante que las palabras que podamos expresar es la actitud que adoptemos. Solo cuando el tono de voz se corresponde con lo que se está diciendo se llega directamente al corazón del pequeño.

 

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