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TRASTORNOS
DE LA COMUNICACIÓN
TRASTORNO DEL LENGUAJE EXPRESIVO
Para comenzar este apartado podemos hacerlo definiendo que es el lenguaje.
El lenguaje es el medio que el individuo tiene para expresar y comunicar
con palabras todo aquello que piensa y siente. El lenguaje no es sólo
verbal sino que también es gestual, escrito, dibujado, etc..
Este trastorno se caracteriza por una deficiencia en el desarrollo del lenguaje
expresivo produciendo ciertas dificultades en la comunicación a través
del lenguaje verbal como del lenguaje gestual y que se puede identificar hacia
los 3 años de edad, aunque en las formas leves pueden que no se manifiesten
hacia el inicio de la adolescencia, cuando el lenguaje se hace más
complejo.
Las características o síntomas de este trastorno varían
en función de la gravedad o edad del niño. Los síntomas
más representativos son: un habla limitada con un vocabulario reducido;
dificultad para la adquisición de nuevas palabras; la excesiva brevedad
de las frases; la omisión de partes de la oración; un orden
inusual en las frases; limitaciones de las variedades de tipos de frases (
imperativos, interrogativos ) y un desarrollo del lenguaje más lento
de lo normal.
La característica más frecuente asociada al trastorno del lenguaje
en los niños pequeños es un trastorno fonológico (se
describirá con más precisión en el siguiente apartado).
También se puede observar un trastorno en la formulación del
lenguaje lo que implica una velocidad excesivamente acelerado y un ritmo errático
del habla.
En niños en edad escolar este trastorno se suele asociar a ciertos
problemas escolares y del aprendizaje (escritura al dictado, copiar frases
y errores ortográficos).
DISLALIAS
Definición
Dentro de los trastornos de comunicación y habla existentes destaca
por su alta frecuencia el conocido como trastorno fonológico o Dislalia.
Se caracteriza por presentar problemas en la articulación de ciertos
fonemas debido a la incapacidad del niño para pronunciar aquellos que
suponen una coordinación de los órganos del habla (respiración,
fonación, articulación ).
No se debe de confundir estas dislalias con las llamadas dislalias evolutivas
las cuales se deben a problemas de pronunciación que forman parte del
proceso normal del desarrollo del lenguaje en los niños. Si a partir
de los 4 años de edad estas dificultades persisten es cuando conviene
iniciar un tratamiento para evitar un posible trastorno de aprendizaje.
Síntomas
Este trastorno implica errores en la producción, utilización
y representación de los sonidos. Por ejemplo la sustitución
del sonido / t / por / k / o la omisión de sonidos. La gravedad va
desde unos pocos errores en el discurso hasta la total inteligibilidad de
lo que se quiere expresar. Los sonidos que con más frecuencia se articulan
mal son los de adquisición más tardía , como la : / l
/; / r /; / s /; / z /; /ch /; / b /; / d /.
Se considera que las omisiones de los sonidos son más graves que las
sustituciones, y que estas a su vez son más graves que las distorsiones.
En el trastorno fonológico también se pueden encontrar errores
en la selección y ordenamiento de los sonidos en las sílabas
y palabras ( sol por los ).
La gravedad puede oscilar entre una inteligibilidad escasa o nula del habla
hasta un habla completamente ininteligible. En los niños más
pequeños (preescolares) o más gravemente afectados, también
se pueden ver alteradas tanto las vocales como las consonantes básicas.
El ceceo ( sustitución de / s / por / c / ) o rotacismo ( mala articulación
del fonema / r / ) son particularmente frecuentes.
El pronóstico de las dislalias es bueno si el niño tiene un
coeficiente intelectual normal, una audición correcta y una atención
suficiente.
Es importante que el tratamiento se realice lo antes posible ya que a medida
que el niño avanza en edad la rehabilitación se hace más
difícil porque el vocabulario va aumentando y la corrección
de la movilidad de sus órganos articulatorios va disminuyendo.
DISFEMIA (Tartamudeo)
El tartamudeo es un trastorno de comunicación bastante frecuente y
se caracteriza por la indecisión del niño a la hora de hablar,
la repetición a sacudidas de las sílabas o incluso la imposibilidad
de articular correctamente .
Puede ir acompañado de ciertos movimientos físicos, como por
ejemplo parpadeos, tics o movimientos bruscos de la cabeza, o también
de palpitaciones del corazón, rubor ( ponerse colorado ), sudor, etc..
que cesan cuando el sujeto ha terminado de hablar.
Debido a la ansiedad, frustración o baja autoestima pueden llegar a
producirse dificultades en el comportamiento social del niño. Se ha
observado que el stress o la ansiedad aumenta el tartamudeo.
La aparición del tartamudeo se suele producir sobre los 3- 7 años,
edad en la cual el lenguaje se va individualizando y pasa a ocupar un lugar
importante en las relaciones del niño con sus familiares y amigos.
Al rededor de los 4 años se puede observar lo que podemos llamar un
tartamudeo primario que se debe a las ganas del niño
por hablar y expresarse.
El niño quiere decirlo todo de una forma muy rápida por lo que
deshace palabras, las omite o las añade de nuevo. Este tipo de tartamudeo
suele ser transitorio pero se puede convertir en disfemia si las personas
que rodean al niño le hacen ser consciente de su problema, le insisten
demasiado en su corrección y se burlan de él.
Los factores que pueden desencadenar la aparición del tartamudeo, como
de las anteriores alteraciones del lenguaje, son los conflictos psicológicos,
las perturbaciones en la relación madre-hijo, las tensiones familiares,
la ida a la escuela, el nacimiento de un hermano pequeño, etc...
El tartamudeo no es un trastorno estable ya que en determinadas situaciones
puede llegar a desaparecer o disminuir como por ejemplo ocurre cuando el sujeto
canta, susurra, lee; o aumentar cuando el sujeto tiene que nombrar palabras
complejas o expresar ideas abstractas.
Los síntomas o rasgos esenciales son: un trastorno de la fluidez normal
del habla que consiste
en frecuentes repeticiones o prolongaciones de sonidos o sílabas, una
exagerada tensión física a la hora de hablar; fragmentación
de palabras (pausas dentro de una palabra), bloqueo audible o silencioso (pausas
en el habla ocupadas o no), circunloquios (uso de sinónimos ante palabras
de difícil pronunciación), repeticiones de palabras monosilábicas
(yo-yo-yo la veré).
El trastorno se inicia de forma gradual, con repeticiones de consonantes iniciales,
palabras que normalmente inician una frase o palabra larga.
En general el niño no es consciente del problema que presenta pero
a medida que el trastorno progresa se irá dando cuenta y las alteraciones
en el habla se harán más frecuentes.
Cuando el niño ya es consciente de sus dificultades busca mecanismos
para evitar las alteraciones como alterar la velocidad del habla, evitar ciertas
situaciones verbales como telefonear o hablar en público, o incluso
evitar ciertas palabras o sonidos.
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