CENTRO DE PSICOLOGÍA y LOGOPEDIA LOGPSIC

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PRINCIPIOS BÁSICOS PARA MEJORAR EL COMPORTAMIENTO DE LOS NIÑOS

Esto no es una tarea fácil en muchos casos. Discusiones, peleas, bajo rendimiento escolar, conductas perversas, incluso extrañas pueden hacer perder la paciencia. Este es un pequeño resumen de varias directrices que deben tenerse en cuenta a la hora de establecer una relación sana, clara y honesta con los pequeños:

-El primer y principal aspecto al que hay que atenerse, radica en la misma comunicación; Fijarse en el CÓMO se dicen las cosas, antes de fijarse en lo QUE se está diciendo. La manera en que se le dan las instrucciones a un niño afecta a la manera en que el niño las seguirá. La comunicación debe ser franca y abierta. Hay que mirarle a los ojos cuando se le esté comentando algo. Si el padre está en otra habitación "gritándole" lo que tiene que hacer o está atendiendo a otra cosa mientras el niño le habla, va a tener la impresión de que no se le está haciendo caso.

- Las instrucciones deben transmitirse de forma clara, sin contradicciones y sin dobles sentidos. La interpretación que hace un padre del “sé bueno” puede ser muy distinta de lo que entiende su hijo por ser bueno. Si no se hacen cumplir esas instrucciones, el niño está aprendiendo que puede dominar a sus padres, porque lo que dicen cae en saco roto.

- Sea un buen ejemplo para su hijo. Los padres, al fin y al cabo son el modelo más importante en el que se van a fijar ellos, y lo que hagan los progenitores va a ser imitado y copiado. Un padre que maneja mal la frustración estará enseñando a su hijo a manejar mal su propia frustración; un padre que usa un lenguaje incorrecto y se disgusta a la mínima, enseñará a su hijo a hablar mal y a ser inestable. Por lo tanto, debemos fijarnos en nosotros mismos y pensar si realmente estamos siendo una buena influencia para ellos.

- No dé por sentado el que sus hijos se tienen que comportar bien. Los padres deben elogiar a sus hijos cuando tienen una conducta apropiada y no quedarse en la frase “ Es tu obligación hacerlo bien”. Por supuesto, reforzar las buenas conductas. También los niños deben notar que han hecho algo mal. La información es fundamental.

-Deles mucho cariño, en forma de contacto físico y verbal. A veces una palmadita en el hombro, un beso o una caricia puede hacer mucho más que cualquier instrucción que se le pueda dar. Se debe evitar dar cariño inmediatamente después de que hayan hecho algo malo.

-A la hora de aplicar algún tipo de castigo, éste debe ser inmediato. Hay muchas formas de modular la conducta. El castigo debe ser la última opción pero no hay que descartarlo. Hay que evitar enfadarse cuando se está comunicando algo al niño. Una forma de castigo puede ser la restricción de algo que a éste le guste. De todas maneras, hay que ser muy cuidadoso con este aspecto puesto que castigos reiterados se vuelven contra lo que se quiere evitar.

-Refuércelo SIEMPRE que haga algo bien. Esta recompensa tiene que ser también inmediata. De nada vale prometerle algo a medio o largo plazo. Estas promesas para ellos no hacen ningún efecto, incluso pueden frustrarlos al verlas tan lejos.

-Sea previsible y consistente con ellos. Deben tener claro siempre a lo que atenerse, por lo que un padre tiene que dejarles claro lo que es lo bueno y lo malo y obrar siempre bajo estos principios. La consistencia en una conducta es la capacidad que tiene una persona para que las probabilidades de repetir una conducta en una situación determinada sean siempre las mismas.

La consistencia se puede entender bajo tres puntos de vista:


- Con uno mismo: no dejarnos llevar por nuestro estado de ánimo a la hora de tratar con nuestro hijo.

- Con la pareja: que los dos padres tengan bien claro lo bueno y lo malo; y por consiguiente, lo lleven a la práctica los dos de la misma forma (importante unificar criterios).

- De un día para otro: esto es, que no nos influyan situaciones externas a la hora de hablar con ellos.

Permita a sus hijos que le ayuden en tantas tareas cotidianas como sea posible. Gran parte de los niños disfrutan pasando un gran rato con sus padres. Esto tiene un doble componente; por un lado potencia el sentido lúdico de las tareas domésticas; Los niños intentan imitar en sus juegos lo que hacen los mayores (jugar a ser papás, etc.), con lo que pueden experimentar su propio juego en la realidad supervisado por un mayor; y por otro lado van asimilando tareas y funciones para un futuro, como es hacer la cama, barrer o aprender a tener las cosas ordenadas. Por supuesto, todo esto adaptado a la edad de cada niño.

No caiga en el error de pensar que molesta a su hijo cuando está haciendo algo que le gusta y se está portando bien. Involúcrese en lo que él hace, pregúntele, observe a su hijo de cerca y sobre todo, recompénsele de cualquier forma posible si lo está haciendo bien.

Evite sermonear, chillar, insultar o humillar a su hijo cuando hace algo mal. Estas conductas rara vez surten efecto y pueden ayudar mucho a empeorar las cosas.

 

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