CENTRO DE PSICOLOGÍA y LOGOPEDIA LOGPSIC

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¿HAY ALGO EN MI HIJO QUE NO FUNCIONA BIEN?

El reconocer que hay algo en nuestro hijo que no funciona es casi siempre un ejercicio sumamente doloroso. Por un lado tendemos a pensar:

"no puedo con él, no me hace ningún caso, se rebela contra mí, es insoportable..."

pero por otro,

¿No son así todos los niños?

¿No observo estas mismas conductas en otros padres y en otros hijos?

Para poder cerciorarse objetivamente de que algo no va bien tenemos un cuadro orientativo que nos puede clarificar las ideas:


- ¿ Se enfada muy a menudo e incurre en pataletas?

- ¿Discute a menudo y con adultos?

- ¿Se resiste a cumplir las demandas de los adultos o los desafía abiertamente?

- ¿Molesta a propósito a otras personas?

- ¿Acusa a otros de su mal comportamiento o de sus errores?

- ¿Es muy susceptible o se molesta fácilmente con otras personas?

- ¿Se deja llevar por la cólera y el resentimiento?

- ¿Es rencoroso y vengativo?

Si casi todas las respuestas a esas preguntas son afirmativas y se cumplen a menudo, puede tener razones para preocuparse.

Para concretar más, he aquí una lista de signos típicos de un niño con problemas de conducta:


- Cambia rápidamente de estar contento a estar enfadado

- Se opone abiertamente a actividades rutinarias y obligatorias, como son el comer, hacer la cama o ir a la escuela, incluso cuando sabe que no le queda otro remedio que cumplirlas

- se pone terco en hacer las cosas a su manera cuando juega con otros niños

- Discute y grita cuando hace tareas sobre todo cuando no quiere hacerlas

- Engaña y miente para escapar de la responsabilidad de sus acciones

- Tiende a mostrarse rencoroso y no olvida pequeños problemas con otras personas

- Es fácilmente irritable

- Se muestra hostil en ocasiones con ciertas personas sin razón aparente

- Hace caso omiso de las órdenes

- Desobedece deliberadamente a sus padres o a otros adultos

- Rompe las reglas de forma indiscriminada

- Molesta o se burla de la gente cruelmente para divertirse

- Se muestra resentido y culpa a los demás de sus errores

- No controla su genio como lo hacen otros niños de su edad

- Se enfada a menudo y rompe cosas

- A veces tiene conductas autolesivas, como golpearse en la cabeza o arañarse en los brazos hasta hacerse sangrar

- Muestra poco respeto por los padres.

Con todos estos datos se puede dibujar un cuadro bastante exacto de que algo no está funcionando bien en su hijo.


De todas maneras aún tenemos que tener en cuenta varias cosas. Una de ellas es la duración de todos estos signos. El hecho de que el niño se comporte durante una temporada así, no significa que el problema esté interiorizado en él. Puede haber otros factores externos que estén influyendo hasta tal punto de crear esta problemática, como pueden ser: Una mala adaptación en el colegio, problemas conyugales, la enfermedad de un ser muy cercano y querido, etc.

En estos casos, podemos estar hablando de una etapa transitoria.

¿Cuándo debemos empezar a preocuparnos?


A modo orientativo, si todos estos problemas que anteriormente citábamos persisten por un período no inferior a 5-6 meses.

Este tipo de problemas crea una interacción entre padres e hijos que va empeorando con el tiempo. Suele ser del siguiente estilo:

1.- El padre da una orden

2.- El niño no cumple.

3.- El padre se pone más "duro" pero sigue sin conseguir nada (está aplicando más de lo mismo).

4.- Entonces el niño pone más empeño

5.- El padre acaba desesperándose y gritando o pegando al niño (que al final ha conseguido salirse con la suya).

Con esto se obtiene una victoria en los deseos del niño y además se le está enseñando que cuando quiera conseguir algo lo que tendrá que hacer es organizar una pataleta con la máxima fuerza posible, porque sabrá cómo y cuándo acabará con la paciencia de los padres.

Todos los signos y síntomas mencionados dan el cuadro del llamado Trastorno Negativista Desafiante (una de las tres disfunciones del comportamiento más importantes en la infancia).

Las otras dos son: El Trastorno disocial (TD) y el Trastorno con déficit de atención con Hiperactividad (TDAH).

El Trastorno disocial es parecido al Trastorno Negativista Desafiante, pero en su sintomatología se incluyen formas de comportamiento más graves que implican la violación persistente de normas y derechos básicos de otras personas, como pueden ser las agresiones físicas a otras personas o animales, la destrucción de la propiedad, el fraude o robo, y las violaciones graves de las normas.

Otra característica diferencial es la edad de comienzo de los síntomas, siendo el TD posterior en el tiempo ( empieza más o menos a los 8 años) que el TND que puede comenzar incluso a los 2-3 años.

El Trastorno con déficit de atención con hiperactividad (TDAH) se caracteriza por estos síntomas:

En lo que respecta a la desatención:

- El niño no presta atención a la tarea que está haciendo o la deja sin acabar
- Tiene dificultad en mantener la atención en todo tipo de tareas
- Parece no escuchar cuando se le habla
- Deja sin acabar tareas escolares
- Le cuesta o se frustra cuando la tarea que está realizando requiere esfuerzo mental sostenido
- Se distrae muy fácilmente con estímulos irrelevantes
- Es descuidado en las actividades diarias

En lo que respecta a la hiperactividad:

- Mueve mucho las manos y pies o se remueve en su asiento
- No es capaz de permanecer sentado aunque la ocasión lo requiera
- Corre y salta excesivamente sin motivo aparente
- Tiene dificultades para mantenerse jugando tranquilamente o atento a una sola cosa
- Habla mucho
- Responde antes de que se haya acabado de preguntarle
- Tiene dificultades para guardar turno en una conversación
- Se entromete en actividades o conversaciones de otros.

Este patrón debe de ser continuado en el tiempo y no deberse a ninguna situación temporal. De todas maneras hemos de ser muy cuidadosos a la hora de interpretar la conducta de nuestros hijos y no hacer diagnósticos propios. En caso de duda lo mejor es consultar a un profesional.

El que tenga un sólo síntoma o alguno de ellos no implica que tenga el trastorno. La visión ha de ser global y no simplemente analizar punto por punto.

 


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